Materiales y técnicas
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Materiales y técnicas

La pintura india presenta considerables variaciones según las regiones, las épocas y las clases sociales. En el siglo XV se pintaba sobre un papel hecho de fibra de algodón, un material notablemente fuerte y flexible. Los pigmentos, en polvo, se mezclaban con una base de agua y goma arábiga como aglutinante. El rojo solía obtenerse moliendo minerales que contenían mercurio, lo que daba un tono bermellón. El azul se extraía de minerales procedentes de Afganistán, como el lapislázuli, o de vegetales como en el caso del índigo o añil, menos intenso. El blanco podía ser blanco de plomo o de concha; el primero se desprendía menos del maleable soporte de papel que el segundo, pero tendía a oscurecerse con el paso del tiempo.

También se molían el oro y la plata para conseguir sus pigmentos correspondientes, que al perder lustre daban un gris oscuro. Para el amarillo había dos opciones: el oropimente, mineral con base de arsénico, que era el más utilizado, y el llamado amarillo de la India, que se extraía de la orina concentrada de vacas que se habían alimentado únicamente de hojas de mango. Un verde vivo pero cáustico se obtenía de la acción del vinagre sobre el cobre, y, al exponerse a la acción catalizadora del agua, carcomía el propio soporte de papel. El negro se obtenía del negro de humo, derivado del hollín de las lámparas de aceite.

La característica más sobresaliente de la pintura india, sobre todo de la realizada en las cortes del imperio mogol, es su extraordinario detallismo. Los pinceles más finos consistían en sólo dos pelos de gato joven, de la zona de detrás de las orejas, o de la parte inferior de la cola de ardilla. Aunque los artistas disponían de lupas, su larga dedicación a tan minucioso trabajo hacía que perdieran la vista a una edad temprana, y la exposición a pigmentos tóxicos que contenían arsénico, plomo y mercurio les acortaba la vida. Una vez terminada la obra, se bruñía con una piedra de ágata, lo que compactaba las diversas capas de pigmento y le proporcionaba el brillo que es otra característica distintiva de la pintura india.

Lo más habitual era que los artistas indios estuvieran abocados a serlo desde su nacimiento, al pertenecer a un determinado gremio o casta. Los manuscritos iluminados se realizaban en talleres en los que solían trabajar varios artistas con diversos niveles de competencia y especialización. Primero, un escribano copiaba los textos y dejaba espacios en blanco destinados a las ilustraciones. Un maestro esbozaba la composición y posteriormente otros pintores más noveles aplicaban las primeras capas de color. Después, los especialistas en rostros, árboles y otros motivos concretos añadían esos elementos, y, finalmente, la obra volvía a manos del maestro para que le diera los toques finales.

Bajo el mecenazgo de Akbar y sus sucesores llegaron a destacar algunos pintores concretos, cuyas obras eran buscadas y apreciadas por los entendidos, modelo probablemente imitado de las cortes persas y europeas.

Última actualización en Martes, 04 Junio 2013 23:58

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